El conocimiento refleja cambios hacia la mejora de la esperada calidad en las empresas, el cambio queda patente en multitud de elementos:
Un ejemplo claro
son los ordenadores que hace apenas años
eran ingenios de considerable tamaño y escasa capacidad, si los comparamos con
los actuales. Hoy es posible encontrar ordenadores portátiles con un peso
ínfimo y con las mismas prestaciones que un ordenador de sobremesa, en términos
de capacidad y velocidad. Finalmente, los alimentos también han cambiado
radicalmente. Los avances realizados en el ámbito científico, permiten la
existencia de variedades más resistentes, siendo incluso posible cultivar sin
tierra. Es decir, ya no es esencial el recurso humano o el capital, sino el
conocimiento.
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